ıllı Dinero, Economía, Riqueza y Emprendedores (2018)

Portal wikinfo sobre dinero, economía, forex, bolsa, seguros, hipotecas, créditos, multiniveles y emprendedores

 !Selecciona tu Idioma!

ıllı Todo sobre el Dinero, la Riqueza y el Éxito Personal:

ıllı Economía y sociedad de la Segunda República Polaca (wikinfo)

COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

dinero, riqueza y emprendedores

salud  ıllı Economía y sociedad de la Segunda República Polaca (wikinfo) 


Sociedad y poder político


Tras la derrota de los 3 imperios que se habían repartido los territorios del viejo Estado polaco a fines del siglo XVIII, la baja nobleza polaca (en polaco, szlachta), que había mantenido sus nudos mediante las fronteras imperiales y se había reconvertido en la intelectualidad del territorio, facilitó la reunificación, pasando a supervisar los partidos del periodo de entreguerras. El campesinado y el proletariado, al principio aliados de la vieja nobleza en el propósito de la independencia, vieron pronto bloqueado su acceso al poder por esta, que lo controló a lo largo de todo el periodo de la Segunda República. Solo en la última mitad de la década de mil novecientos treinta, campesinos y obreros empezaron a competir con la intelectualidad, para entonces muy dependiente del aparato estatal, por el control político del país y de los partidos.


Diferencias territoriales


Las 3 zonas en las que había quedado dividido el viejo Estado se habían desarrollado de forma muy, muy diferente a lo largo del siglo XIX. La zona más próspera era la vieja zona prusiana, con una agricultura y también industrias derivadas modernas desarrolladas en el norte y un esencial campo minero en el sur, en Silesia. En esta zona la clase media acostumbraba a ser emprendedora, en contraste a otras, menos avanzadas a nivel económico, donde estaba formada eminentemente por funcionarios y miembros de las profesiones liberales, quedando el comercio frecuentemente a cargo de la minoría judía. La zona, unida a nivel económico a Alemania, padeció a nivel económico con la separación de esta —a pesar del antigermanismo político intenso de los habitantes polacos— y con las próximas malas relaciones con el país vecino a lo largo de una gran parte del periodo republicano.


En la vieja zona austrohúngara, Galitzia, la población era apabulladoramente rural y el escaso comercio y también industria de la zona estaban en su mayor parte en manos judías. La zona fue privilegiada políticamente al principio de la república, pese a su pobreza, por ser la única donde a lo largo del periodo de la partición había habido una administración polaca (favorecida por la corte de Viena). La zona cobijaba además de esto a una esencial minoría ucraniana que, desde principios del siglo veinte, empezó a oponerse al predominio político de la nobleza polaca.


La vieja zona rusa consistía en 2 zonas meridianamente diferenciadas: el Zarato de Polonia o bien «Polonia del Congreso» y las zonas fronterizas con Rusia, el kresy. La primera, si bien esencialmente agrícola, contaba con industria avanzada y estaba poblada mayoritariamente por polacos, al tiempo que la segunda, prácticamente por completo rural y retrasada, contaba con una gran población bielorrusa y ucraniana y una escasa población polaca que, no obstante, controlaba la economía y la cultura de la zona. El escaso comercio y artesanía eran prácticamente únicamente judíos.


El periodo de posguerra se caracterizó por la inestabilidad a nivel económico, el desempleo y la enorme inflación. Esta crisis había sido una de las causas que minó el sistema parlamentario polaco y facilitó el golpe de Estado de mayo de mil novecientos veintiseis del mariscal Pilsudski.


Polonía contaba con esenciales minorías, que formaban alrededor del treinta por ciento de la población. Al principio del periodo estas eran mayoritariamente convenientes a las formaciones de izquierda y a los partidarios del mariscal Józef Pilsudski, aparentemente más tolerantes. En los últimos tiempos, no obstante, este acercamiento al mariscal cesó por la opresión de este de los nacionalistas ucranianos y de las medidas antisemitas de sus sucesores al frente del régimen.


La ubicación de las minorías eran bastante uniforme: la alemana se encontraba en el Oeste al tiempo que la bielorrusa y la ucraniana se hallaban en el Este. La población judía, en torno a un nueve,8 por ciento del total, era intensamente urbana, formando el veinticinco con dos por ciento de los habitantes de las urbes de más de 100 mil habitantes. 4 quintos de la población judía era urbana.


Su estructura económica era casi opuesta a del resto de la población: dedicada al comercio, la artesanía, la cultura o bien la comunicación, su presencia en la agricultura era prácticamente nula, en contraste a polacos, bielorrusos, lituanos, ucranianos o bien, aun alemanes. Al contrario, los judíos estaban prácticamente excluidos de la administración del Estado, contaban con mínimo apoyo gubernativo para sostener su sistema educativo y su nivel de pobreza era elevado (una tercera parte vivía de la caridad). Su señalado papel económico se debía eminentemente a razones históricas: se habían asentado en Polonia por convidación de los monarcas polacos para desarrollar el comercio y la industria, actividades desdeñadas por la nobleza polaca. La población judía padeció una discriminación y también intimidación progresiva en los años finales de la república, esencialmente a manos de la derecha y merced a la pasividad del régimen.


La minoría alemana era la más próspera y equilibrada entre agricultura y también industria. Padeció, no obstante, una discriminación cultural y una campaña de polonización. Parte emigró a Alemania y, en los años treinta, la mayor parte apoyó a los nacionalsocialistas.


La minoría bielorrusa, la más retrasada a nivel económico, estuvo bajo control política y a nivel económico por la población polaca, en parte colonial. Padeció una opresión intermitente, en especial intensa en los pueblos, a manos del Estado que observó con preocupación la atracción del modelo soviético en parte de ella.


Los ucranianos eran esencialmente campesinos, mayoritarios en el sudeste, con determinadas poblaciones y guarniciones polacas y artesanos judíos. A la rivalidad política nacionalista con los polacos se unió la económica (hacendados polacos en una zona superpoblada de campesinos ucranianos) y cultural (polonización).


La religión asimismo distinguía a las minorías: además de los judíos, los alemanes eran mayoritariamente protestantes, en contraste a polacos y lituanos, católicos. Bielorrusos y ucranianos acostumbraban a ser ortodoxos o bien católicos de rito heleno.

Paro en la década de mil novecientos veinte.
En miles y miles de personas.
(Datos de los meses de enero).
Conforme Wicker, p. trescientos cincuenta y uno.

El primer intento de estabilizar la cotización del zloty respecto del dólar en el primer mes del año de mil novecientos veinticuatro resultó un descalabro parcial, mas tuvo efectos ventajosos a lo largo de año y medio: los costes dejaron de acrecentar y el cambio de la divisa continuó fijo a lo largo de año y medio. La inflación reapareció en el mes de julio de mil novecientos veinticinco, mas con menos intensidad que ya antes. Para intentar fijar el valor de la divisa, en el primer mes del año de mil novecientos veinticuatro el Gobierno polaco había aplicado estrictas medidas: dejó de imprimir moneda, implantó un impuesto sobre la renta proporcional a los ingresos y efectuó una confiscación sobre las rentas del capital. Los inconvenientes financieros gubernativos de mil novecientos veinticinco se debieron a lo insignificante de los ingresos fiscales, menores de lo previsto; ni los impuestos al capital ni a los de la propiedad alcanzaban lo aguardado por el Gobierno. A esto se sumó la mala cosecha de mil novecientos veinticuatro —un tercio menor de lo habitual— y el incremento de las importaciones —facilitado por la alta cotización de la divisa nacional—, que empeoraron la balanza comercial. El consecuente déficit presupuestario llevó a la impresión de nueva moneda, lo que provocó una devaluación del zloty. Esta pérdida de valor redujo ásperamente las importaciones, que mermaron a la mitad en los 6 últimos meses de mil novecientos veinticinco. La renuncia del primer ministro y ministro de Finanzas, Wladyslaw Grabski, en el mes de noviembre precipitó grandes retiradas de fondos y la ruina de múltiples bancos.


El paro medró sensiblemente, al paso que la divisa reducía a la mitad su valor frente al dólar. El porcentaje de parados no recobró el nivel de mil novecientos veinticuatro (el cinco con seis por ciento conforme cálculos aproximados) hasta mil novecientos veintiocho. Las medidas gubernativos de mil novecientos veinticuatro para atajar la inflación ocasionaron este notable incremento del desempleo que afectó al país a lo largo de prácticamente un quinquenio.


La llegada de la Gran Depresión al país mostró la debilidad del desarrollo anterior: el poder adquisitivo de la población era bajo para mantener por sí mismo la economía, como lo era asimismo el presupuesto del Estado, equilibrado mas escaso. La crisis de los costes de los productos agrícolas a fines de la década de mil novecientos veinte afectó fuertemente al país, ocasionando en ciertas zonas inconvenientes de hambruna y extrema pobreza.


La industria, muy perjudicada por la guerra mundial, con un mercado interior escaso y muy orientada a los vecinos hostiles políticamente al país (Alemania y la URSS), tuvo difícil la obtención de nuevos mercados, en especial en el momento en que reventó la crisis económica mundial con su tendencia a la autarquía.


La retirada de las inversiones extranjeras, el caiga de las exportaciones, el incremento notable del desempleo y la caída del poder adquisitivo de los campesinos caracterizaron la crisis en Polonia. El mantenimiento del patrón oro por la parte del régimen por motivos en parte políticos retrasó la restauración económica.


Tras la muerte del mariscal en mil novecientos treinta y cinco, los «coroneles» pusieron en marcha un sistema de desarrollo estatalista que impulsó la industria y las obras públicas que llevó a un desarrollo notable, mas de corta duración y también deficiente frente al veloz desarrollo de la población.


La crisis en la agricultura en un país de manera profunda rural incrementó los inconvenientes de sobrepoblación en el campo, a la que acompañaban el subempleo, el bajo consumo y el desequilibrio en la propiedad de la tierra, que en ciertas zonas tendía además de esto al minifundio. El veloz desarrollo de la población rural hubiera hecho vana una reforma agraria sin una simultánea industrialización. La aplicación de la reforma, sin embargo, fue mínima (la menor tras la húngara en el periodo de entreguerras) esencialmente por motivos políticos: en el Kresy el cambio de la propiedad de la tierra hubiera perjudicado a los polacos y favorecido a las minorías bielorrusa y ucraniana. A lo largo de la república, solamente el veinte por ciento de las fincas de más de cincuenta hectáreas fue expropiado a los terratenientes para repartirse entre el campesinado pobre. La concentración parcelaria apoyada por el Estado no agregó nuevas tierras y fue poquito a poco deshecha por la repartición en herencia de las tierras entre la abundante progenie campesina.


Las tierras agrícolas conseguidas mediante desecación de ciénagas y otras obras públicas quedaron a cargo de los terratenientes. A lo largo de todo el periodo, la propiedad de la tierra fue muy desequilibrada, con grandes terratenientes y campesinos sin tierras o bien con una cantidad irrelevante.


La productividad además de esto era baja, aun en los latifundios, que contaban con tal cantidad de mano de obra económica que no invertían en maquinaria o bien métodos modernos de producción. Aparte de las diferencias regionales (mayor producción en el oeste y el centro del país), la productividad agrícola se caracterizó por su bajo nivel equiparado tanto con Europa por lo general como con los países del entrecierro.


La agricultura padeció los inconvenientes frecuentes en un país retrasado en el campo: escaso capital, malas redes de transporte, técnicas de cultivo primitivas, deficiente conocimiento entre los labradores o bien desigualdad en la propiedad de la tierra. A esto se agregaba la carencia de una industrialización suficientemente veloz para terminar con la sobrepoblación rural, que se calculaba entre una cuarta parte y la mitad de la población.


La falta de una industrialización suficientemente veloz para absorber a la población subempleada y la restricción de la emigración por los países de forma tradicional receptores sostuvo a la población en el campo: cerca de un ochenta por ciento de la población vivía en localidades de menos de diez mil habitantes.


COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

mas informacion


  ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 


autoayuda.es

  DINERO (Wikinfo) 

autoayuda.es   BUSCADOR RIQUEZA    



 

USUARIOS:

Hay 322 invitados y ningún miembro en línea

dinero, riqueza y emprendedores

dinero, riqueza y emprendedores

 dinero, riqueza y emprendedores

Está aquí: Inicio > [ DINERO (WIKINFO) ] > ıllı Economía y sociedad de la Segunda República Polaca (wikinfo)

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas