ıllı Dinero, Economía, Riqueza y Emprendedores (2018)

Portal wikinfo sobre dinero, economía, forex, bolsa, seguros, hipotecas, créditos, multiniveles y emprendedores

 !Selecciona tu Idioma!

ıllı Todo sobre el Dinero, la Riqueza y el Éxito Personal:

ıllı Burbuja de los mares del Sur (wikinfo)

COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

dinero, riqueza y emprendedores

salud  ıllı Burbuja de los mares del Sur (wikinfo) 


wikiE.M. Ward, La burbuja de los mares del sur, mil ochocientos cuarenta y seis.

Se conoce como burbuja de los mares del sur a una burbuja especulativa que ocurrió en G. Bretaña a inicios del siglo XVIII, y que condujo al llamado crack de mil setecientos veinte. La burbuja especulativa se generó cerca de las acciones de la Compañía de los mares del sur (South Sea Company), una compañía de comercio internacional que tenía el monopolio del comercio británico con las colonias españolas de Sudamérica y las Indias Occidentales.


Los derechos comerciales exclusivos (el asiento comercial) le habían sido concedidos como una parte del Tratado de Utrecht que puso fin a la Guerra de Sucesión De España. A cambio del monopolio sobre tal asiento, la Compañía de los Mares del Sur aceptó toda la deuda británica sobre los costos de la participación del R. Unido en tal enfrentamiento. Puesto que el comercio directo con las colonias españolas estaba muy limitado, muchos inversores ingleses vieron en el asiento de la Compañía una fantástica ocasión de negocio. Las historias y cotilleos sobre las riquezas de Sudamérica a la espera de ser importadas a Europa hicieron que muchos ahorrativos británicos, desde los más humildes hasta los lores más ricos del país, invirtiesen y se sumaran al delirio especulador.


En mil setecientos veinte, cuando las condiciones concretas del Tratado de Utrecht se hicieron públicas y las promesas de ocasiones de negocio dejaron de verse como realizables, la burbuja especulativa explotó. Forma (al lado de la crisis del tulipán de mil seiscientos treinta y siete) uno de los primeros cracks económicos de la Historia.


La Compañía de los mares del sur (South Sea Company) fue fundada en mil setecientos once por el Lord Tesorero Robert Harley (entonces jefe del partido Tory, y ministro primordial del gobierno), y John Blunt, quien fuera directivo de la errada Sword Blade Company. El propósito inicial de la Compañía no era tanto el comercio con América como la colocación y administración de la deuda del incipiente Imperio Británico, que por aquel entonces se encontraba inmerso en la costosa Guerra de Sucesión De España. Anteriormente Harley había tratado de crear una compañía con patente bancaria, mas ello chocó frontalmente con la oposición del Parlamento y de la Corona, puesto que ello atentaba contra la exclusividad del Banco de Inglaterra como compañía bancaria flotante, por aquel entonces a cargo del partido Whig, contrincantes políticos de los tories dirigidos por Harley. La creación de la Compañía de los mares del sur fue el instrumento legal del que se sirvió Harvey para soslayar a los whigs y financiar la deuda del gobierno británico en un periodo de costosas guerras.


Desde el primer instante, la pretensión de Harley y Blunt era la de emplear a la Compañía para atraer inversores en letras y bonos del estado. A fin de hacerla más atrayente y persuadirlos de que aceptaran los peligros derivados de la deuda de guerra británica, el gobierno inglés concedió a la Compañía los derechos exclusivos de comercio con las colonias americanas de España, derechos que había adquirido en mil setecientos once en razón de los pactos preliminares entre el gobierno británico y Luis XIV de Francia anteriores a la firma de la Paz de Utrecht en mil setecientos trece.


Así, en mil setecientos once crearon la Compañía, persuadiendo a los accionistas de que aceptaran un total de diez millones de libras esterlinas (el equivalente actual a unos mil millones de libras) en deuda del estado a cambio de acciones en la Compañía. A cambio, el gobierno concedió a los bonistas una anualidad de forma perpetua por valor del seis por ciento de interés sobre los diez millones. El gobierno tenía pretensión de financiar la operación a través de las tasas y tarifas comerciales sobre los recursos importados de Sudamérica por la propia Compañía.


Este arreglo inicial hizo atractivísima la inversión en la Compañía. En mil setecientos trece se firmó la Paz de Utrecht, y el asiento comercial de la Compañía se hizo público en términos considerablemente más desfavorables de lo en un inicio anunciado. En razón del mismo, Felipe V de España concedía a la Compañía el derecho a importar esclavos a las colonias españolas del Caribe, y a mandar un navío comercial por año. Estos términos era mucho menos espléndidos que lo en un inicio anunciado, mas la Compañía, ahora de manera firme establecida, prosiguió atrayendo inversores debido a la estabilidad ofrecida por los bonos del tesoro británico.


En mil setecientos quince la Compañía aceptó otros dos millones de libras de deuda del gobierno. No obstante, para mil setecientos diecisiete el pago de las anualidades de los bonos se había transformado en una carga onerosa para el tesoro británico. Al tiempo, los gastos del estado se habían aumentado a unos sesenta y cinco millones de libras anuales sin que la colecta hubiese crecido como consecuencia de la fracasada expansión comercial en la América de España.


Los crecientes gastos hicieron que para mil setecientos diecinueve el gobierno británico tuviese una deuda de unos cincuenta millones de libras, de la que unos cuatro millones estaban bajo control por el Banco de Inglaterra, tres por la Compañía Británica de las Indias Orientales y doce por la Compañía de los mares del sur. Presionado por Harley, en mil setecientos diecinueve el directivo de la Compañía, John Blunt, planteó adquirir algo más de la mitad de toda la deuda del estado. La operación se financiaría con una ampliación de capital de la propia Compañía a través de la emisión de nuevas acciones. A cambio, los intereses de la deuda se reduciría al cinco por ciento anual hasta mil setecientos veintisiete, y a un cuatro por ciento anual desde entonces.


Esta operación de refinanciación de la deuda pública se aplicó solamente sobre la deuda controlada por bonistas extraños a la Compañía, con lo que si bien podría calificarse como una quita de deuda, garantizó una fuente de ingresos incesante para los nuevos accionistas de la Compañía. De esta forma, a pesar de que los ingresos comerciales de exactamente la misma por su comercio con las colonias españolas eran muy modestos, la Compañía prosiguió siendo una alternativa atrayente para los inversores británicos. La aparente estabilidad de los ingresos de la Compañía fue el primer factor desencadenante de la llamada burbuja de los mares del sur.


Para sostener el hambre de los inversores por las acciones de la Compañía y, por consiguiente, de la deuda británica, cara mil setecientos diecinueve la Compañía empezó a difundir cotilleos poco a poco más peculiares sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Planeta. Se charlaba de cantidades fantásticas de oro y plata sudamericanas a la espera de ser importadas a Europa. La percepción de las actividades comerciales de la Compañía como potencialmente muy rentables fue el segundo factor que condujo a la burbuja.


En tercer sitio, a inicios de mil setecientos veinte la Compañía recibió una línea de crédito del propio Parlamento Británico por un valor de setenta millones de libras para la expansión comercial de las actividades de la Compañía.


Esto último, unido a lo precedente, ocasionó genuino delirio entre los inversores británicos, que pensando que la línea de crédito quería decir que las promesas de fantásticas riquezas americanas pronto se harían realidad, hicieron que el valor de las acciones se disparase, pasando de ciento veintiocho libras por acción en el mes de enero de mil setecientos veinte a quinientos cincuenta libras a fines de mayo.


La compañía consiguió la licencia real para comerciar en exclusiva de forma que su atrayente aumentó y sus acciones llegaron a las ochocientos noventa libras a inicios de junio. Este pico alentó a ciertos inversores a vender; para limitar la presión bajistas, los directivos de la compañía ordenaron a sus agentes adquirir títulos, sosteniendo de esta manera su valor en torno a las setecientos cincuenta libras.

Cotización de la Compañía de los mares del sur.

Muchos de los inversores fueron señalados políticos ingleses, a los que se les ofreció la opción de adquirir acciones a coste de mercado con el derecho a vendérselas a la propia Compañía a data siguiente embolsándose la ganancia. Esto fue uno de los factores esenciales que impulsaron todavía más el valor de las acciones de la Compañía, por cuanto ofrecía un incentivo claro a la especulación y, al tiempo, envolvía la operación en un halo de prestigio asociado al alto rango de muchos de los accionistas.


El veloz incremento del valor de la acción provocó un delirio especulativo por todo el país. Los inversores se interesaron por los mares del sur, mas asimismo por otras acciones. De forma repentina brotaron todo género de compañías dedicadas a tareas como asegurar caballos, progresar el arte de hacer jabón, transmutar mercurio en un metal bello dúctil, generar hierro desde lignito o bien prosperar jardines. A todas y cada una estas compañías se les llamó compañías burbuja por el hecho de que parecían medrar en torno a la Compañía de los mares del sur.


A principios de agosto de mil setecientos veinte la cotización alcanzó las mil libras, y la tendencia cambió de manera brusca. A una parte del obvio agotamiento de los recursos económicos de la mayor parte de pequeños ahorrativos para poder adquirir acciones (mil libras de aquel entonces equivalían prácticamente a un millón de libras del año dos mil), la situación se vio exacerbada por un plan que John Blunt había instituido anteriormente ese año para acrecentar todavía más el valor de las acciones: que los inversores pudiesen adquirir acciones de la Compañía con dinero prestado por la propia Compañía. A fin de poder hacer en frente de los pagos de la deuda adquirida, cuyo primer vencimiento era en el mes de agosto, muchos accionistas decidieron aprovechar el alto valor de las acciones en aquel instante para venderlas y financiar de esta manera su deuda con exactamente la misma.


Esto generó una espiral descendente en los costos de las acciones. Al tiempo, otras 2 burbujas reventaron en Ámsterdam y París (Compañía del Mississippi de John Law), las dos basadas en esquemas similares, y las noticias de ello aceleraron la caída de la cotización.


La crisis se extendió a los bancos ingleses, mucho de los que se habían endeudado con fuerza para adquirir y elucubrar con acciones; ello generó un repentino número de ruina comerciales. Entre los accionistas que se arruinaron estuvieron miembros del gobierno, aun Isaac Newton, quien tras haber conseguido una plusvalía de siete mil libras en el mes de abril, terminó perdiendo veinte cero libras. Después, declaró: «Puedo pronosticar el movimiento de los cuerpos celestes, mas no la insensatez de las gentes.»


La cotización quedó en cien libras ya antes del final de año. Frente a la cólera de los inversores, el Parlamento se disolvió en el mes de diciembre, y una comisión ocupó su sitio. En su informe publicado en mil setecientos veintiuno, se descubrió un fraude de gran amplitud organizado por los directivos de la compañía. Los directivos fueron detenidos y llevados a la Torre de la ciudad de Londres. La mayoría fueron despojados de sus recursos. De este modo, a John Blunt no le quedaron más que cinco mil libras de las ciento ochenta y tres cero que tenía. James Cragg se suicidó. El nuevo canciller del Exchequer y el primer lord del tesoro, Robert Walpole, anunciaron una serie de medidas para restituir la confianza pública y la solvencia de la compañía.


La compañía siguió con su comercio (cuando no quedaba interrumpido por la guerra) hasta el final de la Guerra de los 7 años. No obstante, su primordial función fue siempre y en todo momento manejar la deuda gubernativo, más que comerciar con las colonias españolas. La compañía de los mares del sur siguió encargándose de dirigir una parte de la deuda nacional hasta el momento en que se derogó en los años mil ochocientos cincuenta.


COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

mas informacion


  ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 


autoayuda.es

  DINERO (Wikinfo) 

autoayuda.es   BUSCADOR RIQUEZA    



 

USUARIOS:

Hay 109 invitados y ningún miembro en línea

dinero, riqueza y emprendedores

dinero, riqueza y emprendedores

 dinero, riqueza y emprendedores

Está aquí: Inicio > [ DINERO (WIKINFO) ] > ıllı Burbuja de los mares del Sur (wikinfo)

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas