
Dormir es una de las actividades humanas que ocupan una buena parte de nuestra vida. La mayor parte de las personas pueden utilizar un tercio de sus vidas durmiendo, lo que representa una cantidad importante. Sin embargo, muchas personas tienen problemas para dormir o en su defecto, dificultades para tener un sueño reparador, que les permita estar con energía al comenzar la jornada.
Gracias a la gran cantidad de estudios relacionados con el sueño, se ha podido entender mejor cómo funciona el proceso de dormir y que implicancias tiene para la salud de las personas. Hoy se sabe a ciencia cierta que los efectos de no dormir pueden provocar problemas como falta de concentración, irritabilidad e inclusive depresión. Muchas personas no tienen problemas para dormir, pero si tienen problemas para conseguir un sueño profundo y reparador, por lo que despiertan por la mañana cansados y sin ninguna gana de levantarse.
Una buena nutrición junto con un buen dormir, nos asegura al menos contar con suficiente energía y entusiasmo para afrontar los desafíos diarios. Esto sucede porque mientras dormimos, nuestro cuerpo reserva la energía que habitualmente ocupamos en otras cosas, para reparar tejidos dañados, células y fortalecer nuestro sistema inmune. Eso no quiere decir, sin embargo, que nuestro cerebro no siga trabajando, ya que de hecho la actividad cerebral puede incrementarse durante el sueño.
El sueño pasa por varias fases que son 1, 2, 3, 4 y REM. Comenzamos por la fase 1 hasta llegar a la etapa REM, comenzando así un nuevo ciclo. En cada una de estas fases es posible medir distintas longitudes de ondas cerebrales. Ya en la fase tres el cerebro emite una combinación de ondas lentas conocidas como ondas delta donde tenemos un sueño profundo y es difícil que despertemos durante esta etapa. Sin embargo es en la fase REM (movimientos oculares rápidos) donde ocurren los sueños. Esto sucede normalmente unos 70 a 90 minutos después de quedarnos dormidos.
No se sabe exactamente cómo funciona la fase REM ni la actividad onírica en general, pero si hay consenso general en cuanto a las consecuencias de no dormir adecuadamente producto de las interrupciones en estos ciclos de sueño.
Las consecuencias de no dormir adecuadamente
La primera consecuencia más evidente es que si no dormimos bien nos sentimos cansados y sin ánimo. De hecho la somnolencia que se produce por no dormir bien es la causante de muchos accidentes fatales en el mundo. Estos problemas van desde accidentes de tránsito, hasta crisis nucleares como la de 1986 en Chernóbil. El no dormir bien además es causante de muchos accidentes de carácter laboral, con la consecuente pérdida de productividad dentro de una empresa.
No dormir adecuadamente provoca además problemas para pensar con claridad y disminuye nuestra capacidad de aprendizaje. En primer lugar, la falta de sueño impide una concentración adecuada, disminuye nuestro estado de alerta y resolución de problemas. Se cree además que durante el sueño profundo se consolidan los recuerdos en la mente, de modo que si no dormimos bien, no podremos recordar lo aprendido y experimentado durante el día.
La falta de sueño además es responsable de una gran cantidad de problemas a la salud, como, por ejemplo:
- Enfermedades al corazón
- Insuficiencia cardiaca
- Presión arterial alta
- Diabetes
- Depresión
- Envejecimiento prematuro de la piel
- Dificultades para memorizar
- Problemas para bajar de peso
Por si esto fuera poco, el hecho de no dormir bien puede afectar nuestro rendimiento sexual, lo que puede provocar problemas serios en la pareja.
Así como muchos se preocupan por su alimentación, también deberíamos tomarnos en serio el dormir bien, si es que tenemos dificultades para hacerlo, o pensamos que dormir lo suficiente no es importante.
9 Consejos para dormir maravillosamente
Muchos creen que acostarse de mala gana y ponerse a “contar ovejas” es la mejor forma de dormir, pero en la mayoría de las veces, no resulta tan sencillo. Lo mejor es ir creando el ambiente adecuado antes de dormir, para que de esta forma entremos paulatinamente en un estado que nos llame al descanso
1Apagar el televisor, radio, computador u ordenador y todo aparato electrónico que ocupe nuestra atención por lo menos una media hora antes de acostarnos. Esto nos asegura que entremos en un estado mental tranquilo.
2Cuidar que nuestro dormitorio este lo más ordenado y despejado posible. Lo ideal también es no tener una iluminación excesiva. Cuando estamos en un ambiente despejado y no saturado por diferentes estímulos y desorden, facilita el deseo de descansar.
3Es bueno que cuando vayamos a dormir lo hagamos en un ambiente tranquilo y oscuro. Muchas personas incluso utilizan sonidos ambientes, como por ejemplo, el de una caída de agua, para entrar en un estado mental más relajado.
4Podría ser útil contar con alguna libreta para escribir junto a la cama. Hay personas que anotan ideas que afloran repentinamente, mientras que otros escriben para despejar la mente de pensamientos inútiles.
5Utilizar gotas de aceites aromáticos detrás de las orejas. Debe ser un olor que sólo utilicemos cuando vayamos a dormir, para que de esta manera relacionemos el aroma con la sensación de estar relajados y cansados, listos para dormir
6Establecer en lo posible un horario para ir a dormir. Podemos adaptarlo a nuestras necesidades, o tener algún rango de flexibilidad, pero en general debe haber una hora tope para ir a dormir. Así, predisponemos nuestro cuerpo al descanso
7Evita la cafeína y las bebidas alcohólicas antes de acostarte, ya que estas bebidas tienen un efecto estimulante que impedirá que nos de sueño. Existen algunas fuentes ocultas de cafeína, como los chocolates y el té, por lo que debemos tener precauciones con lo que comemos antes de irnos a dormir.
8No es recomendable intentar “dormir a la fuerza”. Si estamos más de 20 minutos acostados sin poder dormir, puede resultar útil incorporarse y realizar a alguna actividad suave para inducir el sueño. No obstante no es recomendable ver televisión como ejemplo de una actividad suave.
9Para algunas personas resulta ideal darse un baño caliente antes de dormir. El descenso de la temperatura del cuerpo hace que nos sintamos con somnolencia.
Dormir es una actividad muy placentera y necesaria. Ocupa gran parte de nuestra vida y a menudo puede ser una fuente de inspiración y autoconocimiento. Es por ello que debemos hacer un esfuerzo para descansar bien y no saturar nuestro cerebro con imágenes y pensamientos desagradables antes de dormir. Muchos tienen la costumbre de quedarse dormidos viendo televisión, lo que resulta especialmente perjudicial, porque nuestra mente aún sigue en actividad, pero absorbiendo toda clase de mensajes inútiles y negativos. Por eso te recomendamos que conviertas la hora de dormir en un ritual que regenere tu energía y despeje tu mente.
http://www.losrecursoshumanos.com/

