
Hace sólo unos días leí una noticia que al principio me pareció graciosa, pero que luego de un momento me llamó la intención. La nota viene del sitio Telegraph de Inglaterra. En ella se señala que los médicos de ese país acusan a la homeopatía de “brujería”.
Este alegato de la Asociación Médica Británica a primera vista parece gracioso y evidentemente anacrónico para los tiempos que corren. Sin embargo, luego leí sobre la petición para que el Servicio Nacional de Salud deje de pagar estos tratamientos con dineros de los contribuyentes. Esto habla del grado de penetración que tiene la homeopatía en ese país, así como también en la mayor parte del mundo. Los médicos aseguran que la homeopatía no tiene ninguna base científica para afirmar que produce algún efecto en la salud de los pacientes, a diferencia de los medicamentos alópatas que si pueden demostrar efectos a raíz de sus principios activos. Esto es lo que ha llevado a que el Dr. Tom Dolphin, vicepresidente del comité junior de la BMA (Asociación Médica Británica ) dijera en la conferencia que: "La homeopatía es brujería”, cuestionando además que exista un Hospital Nacional de Homeopatía que es pagado por el NHS (Servicio Nacional de Salud). De hecho, este hospital trata a 54.000 pacientes en Londres, Glasgow, Bristol y Liverpool.
Lo que más les interesa (por el momento) es que se corte todo tipo de subsidio a la medicina alternativa, y en particular a la medicina homeopática. Ya en Febrero se emitió un informe de la cámara de diputados para que este tipo de terapias dejen de ser financiadas por el Estado.
Al parecer el problema tiene varias aristas, ya que por un lado se vislumbra un problema económico, para la medicina alópata y por otro lado existe un problema terapéutico concreto, si es que la homeopatía no tiene base científica y eso derive en problemas en los tratamientos a pacientes.
¿Podríamos decir que entonces la homeopatía es un fraude? Antes de aclarar esto, es necesario entender cómo funciona la homeopatía. En primer lugar la homeopatía postula que las enfermedades se producen primero en la mente y luego se reflejan en el organismo. En este sentido, nuestro sistema inmunológico posee la suficiente fuerza para hacerle frente a cualquier enfermedad. Lo que hace la homeopatía por tanto, no es combatir directamente la enfermedad sino que pretende fortalecer el sistema inmunológico del organismo para que pueda detener la enfermedad sin problemas. Existen, no obstante, algunas limitaciones en el radio de acción de la homeopatía en los siguientes casos:
- Enfermedades genéticas.
- Enfermedades carenciales (si hay falta de vitaminas o minerales, habrá que administrarlos).
- Procesos neoplásicos.
- Procesos quirúrgicos.
El segundo punto importante de la homeopatía es la Ley de la Similitud que postula que lo igual cura lo igual. Si una sustancia puede provocar una enfermedad, esa misma sustancia se usa para la curación. Si tuviéramos gripe, podemos usar una sustancia diluida que genere síntomas similares. A raíz de esto podemos encontrar una cantidad de sustancias para la preparación de medicamentos homeopáticos de proporciones gigantescas. Desde veneno de serpiente hasta elementos radiactivos como el mercurio.
Sin embargo, parece ser que uno de los temas más polémicos en torno a la homeopatía es la disolución en agua. Los homeópatas piensan que la sustancia que aplicarán para tratar una enfermedad debe estar disuelta en agua. Y mientras más disuelta mejor. Esto se explica muy bien en el reportaje de Nature: “El Fraude de la homeopatía”.
Si utilizáramos, por ejemplo, veneno de serpiente, debemos tomar solamente una gota y diluirla en 99 gotas de agua. Luego la mezcla debe agitarse con firmeza. Esto crearía lo que se llama una fórmula 1-C. Esta solución (1-C) debe volver a diluirse en otras 99 gotas de agua. Esto sería una formula 2-C, lo que significa que la sustancia original está presente en una proporción de 1/10000. Una formula 6-C sería equivalente a una gota en 20 piscinas. Una solución 12-C significa una gota en el océano Atlántico. Y debemos tener en cuenta que la disolución habitual es 30-C.
Este es el principal conflicto con la medicina tradicional, ya que la sustancia diluida ha desaparecido, sólo tenemos agua, y ni una molécula del medicamento original. Esto es lo que choca frontalmente con la ciencia oficial, señalando que con tomar agua simplemente no se pueden curar enfermedades, y que la homeopatía no es más que un efecto placebo. En tanto, los defensores de la homeopatía señalan que el agua de alguna forma “tiene memoria” y puede recordar la sustancia que tuvo originalmente. En el reportaje de Nature, cuentan el caso del famoso Dr. Francés Jacques Benveniste, que pensó haber encontrado evidencia de que, después de todo, los homeópatas tenían razón y el agua sí tenía memoria. Logró que el hallazgo se publicara en la prestigiosa revista Nature, causando revuelo en la comunidad científica. Sin embargo, el equipo de la revista Nature llevó su propio equipo de investigación para corroborar los datos entregados por Benveniste. Las pruebas volvieron a dar positivo para alegría del equipo investigador. Pese a esto, el equipo de la revista volvió a realizar el experimento, pero esta vez hicieron un test donde no se sabía que muestras eran agua pura y cuáles eran las sustancias diluidas. Cuando se realizaron las pruebas doble ciego, el resultado fue negativo: El agua corriente era exactamente igual al agua homeopática. Pese a que al parecer Benveniste actuó de buena fé, destruyeron su reputación y su “descubrimiento” pasó al olvido.
En vista de todos estos antecedentes, ¿cómo se explica que miles de personas usen la homeopatía con éxito, después de que hayan fracasado en sus tratamientos con la medicina alópata? Los científicos señalan que en el mejor de los casos, la homeopatía solamente actúa como un efecto placebo, haciéndole creer al paciente que tomar las soluciones diluidas lo ayudará en su enfermedad. Y no sólo el efecto placebo podría ayudar en la percepción de que la homeopatía es efectiva, sino que también influye el hecho de que muchas enfermedades tratadas con la homeopatía tienen remisión de forma natural.
El reportaje que señalo en esta nota, muestra las dos visiones, sobre científicos que refutan fuera de toda duda la efectividad de la homeopatía, y otros científicos que si obtuvieron resultados de sus pruebas. Si bien existe mucha virulencia entre la medicina natural y la medicina alópata, la homeopatía parece ser el campo donde sus detractores señalan con mayor fuerza el fraude que representaría la en todo el mundo.
En lo personal, recomiendo mucho ver este reportaje (no es excesivamente largo), para formase su propia opinión. Deja la puerta abierta a cualquiera que siga prefiriendo un tratamiento homeopático. Yo no he utilizado este tipo de tratamientos para curar alguna enfermedad, aunque sí recuerdo haberlos consumido cuando era pequeño por el consejo de mi abuela, más que nada “por precaución”. Lo cierto es que se ve poco probable que la gente que cree en la medicina homeopática vaya a dejarla por lo que diga un científico.
En este caso prefiero ser cauto respecto a la medicina homeopática. Una cosa me llamó poderosamente la atención en lo referente al reportaje de Nature. Los investigadores que trabajaron con fórmulas homeopáticas y que tuvieron éxito, como Benveniste, lo hicieron de buena fe, obteniendo resultados positivos, después de corroborar en varias oportunidades sus datos. ¿A qué se debe esto? Cuando se realizaban los test doble ciego, los resultados son categóricos en contra de la medicina homeopática, pero cuando la investigación se hace confrontando datos existentes, pareciera ser que si existe un efecto después de todo y que el agua “tiene memoria”. Tal parece ser que el observador influye en el resultado de los experimentos. Hace un tiempo vi un documental sobre física cuántica, donde se hablaba de este fenómeno. En distintas pruebas los resultados variaban dependiendo si había alguien observando la prueba o no. Este mismo hecho lo constata el profesor Masaru Emoto en su libro Mensajes Ocultos del Agua, donde muestra cómo cambia la estructura de las moléculas del agua ante los pensamientos y emociones humanas. Con esto, no quiero avalar que la homeopatía usa ese mecanismo en particular para funcionar, pero es un hecho que me llamó la atención.
Muchos se burlan del principio homeopático que habla de la Fuerza Vital. Como la enfermedad se origina primero en la mente, se produce un desequilibrio energético que provoca la enfermedad. Las personas que hacen mofa de esto argumentan que si te resfrías no es culpa de un virus sino que de una alteración energética que nos ha hecho padecer la enfermedad. Este punto, en mi opinión es bastante discutible. La “Fuerza Vital” o el nombre que quieran ponerle no es solamente un concepto filosófico, sino que encierra un mecanismo que aún se sigue estudiando. Así como está claramente documentado el efecto placebo, también está documentado el efecto de la actividad mental en la aparición de enfermedades. Es un espejismo considerar que la “causa” de una enfermedad está en el saber físicamente cómo se inició la enfermedad. Esa postura no es exclusiva en realidad de la homeopatía, sino que de la mayoría de las terapias alternativas. El mismo Pasteur, quien dio forma a la industria farmacéutica como la conocemos hoy, reconoció que su teoría de gérmenes pudiera estar completamente equivocada y que su contemporáneo, el Dr. Bechamp podía tener razón al señalar que la enfermedad tiene un origen al interior del organismo, y no por causa de agentes externos.
Por cierto que el concepto de “Fuerza Vital” puede molestar a algunos. Independiente del nombre que le quieran poner, no es un concepto absurdo y fantasioso, ya que la misma medicina tradicional reconoce que existe una influencia aún no cuantificada de la mente sobre la salud de las personas.
Respecto al efecto placebo, existen matices. Una persona que “se sanó” con un método homeopático, poco le importa si fue placebo o no. Es más, los medicamentos tradicionales también tienen un efecto placebo. ¿Cómo se explica que un mismo medicamento funcione para una persona y para otra no? Aunque la muestra pueda dar resultados medibles estadísticamente, siempre existe la distorsión del paciente frente a lo que le pueda dar el médico. Existen casos de personas con enfermedades mucho más graves que un resfriado, y que supuestamente no tienen una remisión natural y que afirman haber sido curados por la medicina homeopática. En últimas es completamente razonable pensar que toda curación, sea con el método que sea, tiene el poder mental como un factor clave.
Para finalizar, no pretendo defender a la homeopatía, ni tampoco a los que dicen que es real o no según lo diga un científico (sobre la rigurosidad de la ciencia podemos hablar en otro post), aunque si me gustaría señalar que en última instancia cada uno decide que tratamiento es el más indicado y eso es un derecho que todos deben ejercer. No sé si la gente que usa tratamientos homeopáticos sabe realmente como funcionan y los principios en los cuales se sustenta. Probablemente muchos no tienen la más remota idea de lo que promulgan los homeópatas, y si lo supieran pensarían que es absurdo.
Mi único punto, y esto es mi opinión personal, es que no sabemos cuál es el parámetro de referencia para decir que está bien o mal. La ciencia es también una forma de religión, donde muchos creen que lo que dice la ciencia es la ley y es incuestionable. Sin embargo, como muy bien lo dice T.S Khun en su libro La estructura de las revoluciones científicas, la ciencia cae en los mismos vicios de las cosas que critica y que considera “falsas”.

