
Por mucho tiempo estuve molesta con mi padre, cada vez que me topaba con él me ponÃa de mala, sentÃa que él me despreciaba incluso llegue a creer que me odiaba. En cada una de esta circunstancia llegue a sentir dolor de estomago, dolor de cabeza, hasta tenia pesadillas. El sábado pasado me acerque a él y dejando todo mi orgullo de lado le pedà disculpas, para mi asombro, me dijo que él nunca podrÃa estar enojado conmigo y que él se habÃa equivocado, pero que yo me habÃa equivocado más todavÃa. Nosotros somos personas de generaciones muy distintas pero de todas formas nos queremos como padre e hija, y por lo además, eso no puede ser un impedimento para tener una buena relación. Durante todos esos meses tuve sÃntomas fÃsicamente negativos, que me dañaban por dejar este asunto sin resolver. Cuando por fin me atrevà a enfrentar la situación, sentà un gran alivio y un gran sentimiento de felicidad me embargó.
Probablemente todos hemos pasado por una situación conflictiva con alguien cercano y tenemos evidencias claras de que afecta negativamente nuestra salud. De ahà la importancia de cuidar nuestras relaciones interpersonales, no solo porque pueden dañar nuestra salud, sino que sobre todo porque pueden ser una fuente inagotable de bienestar y salud si actuamos son empatÃa y autocontrol.
Las personas sociables, que cuidan de sus relaciones con sus cercanos poseen mejores defensas, se enferman y estresan menos. Pero, cómo lograrlo si soy tÃmido, a veces no sé qué decir o siento miedo del rechazo. Primero hay que tener presente que todas estas cosas SÓLO ESTAN EN NUESTRA MENTE, y probablemente si preguntaras al otro como te percibe, jama tendrÃa una opinión tan pobre de nosotros, como la que nosotros mismos nos hemos creado. Yo, por ejemplo, creÃa que mi padre me odiaba, y pase todos esos meses atormentándome con ideas erradas. La verdad es que cada quien esta tan pendiente de sus propios problemas que lo menos que les interesa es concentrarse en nosotros.
Construir relaciones positivas es un proceso largo y constante, que comienza desarrollando nuestra propia autoestima, haciendo crecer nuestro autocontrol y aprendiendo a colocarse en el lugar del otro. Nada más erróneo que alejarse completamente de aquellos que crees haber ofendido algún dÃa sin antes haber pedido una disculpa. Puedes comenzar saludando, diciendo algo agradable o simplemente ofreciendo tu ayuda para una tarea sencilla.
Todo esto no es más que un ejercicio mental y como siempre me pregunto: Cuando me descubro realizando alguna actividad no productiva: ¿quién controla a quién? ¿Mi mente me controla a m� o ¿yo controlo mi mente?, estoy segura que tú conoces la respuesta correcta.
Cuidando de nuestra relaciones interpersonales cuidamos de nosotros mismos y contribuimos de esa forma a crear una quÃmica biológica feliz para nuestra salud fÃsica y mental.

