
El fin de los tiempos es quizás el tema que más ronda nuestras mentes estos días. Después de ver catástrofes naturales tan impresionantes como el terremoto en Chile, y otros países del mundo o la erupción del Volcán en Islandia, nos hacen recordar las profecías mayas o las profecías del apocalipsis.
Pero, qué es en verdad el fin de los tiempos, ¿la aniquilación del mundo? ¿La llegada de catástrofe tras catástrofe?, ¿El encuentro con seres extraterrestres? en realidad eso nadie lo sabe, ni tampoco puede ser pronosticado con precisión.
Me gustaría compartir algunos de los planteamientos de E. Tolle en su libro “EL PODER DEL AHORA”, en cuanto al significado del “fin de los tiempos”. Quisiera explicar esto en mis propias palabras, en un entendimiento que probablemente aún no alcanzo a dimensionar. Los que este hombre sencillo, pero enormemente sabio nos dice, es que el fin de los tiempos es un proceso imparable, inevitable y absolutamente evidente. Pero hace una salvedad en cuanto al entendimiento del fin de los tiempos y lo diferencia completamente de lo que es “EL FIN DEL MUNDO” o la “ANIQUILACIÓN DE LA HUMANIDAD”. Nos dice que el fin de los tiempos está relacionado con el fin de la inconsciencia humana, con el fin del dolor y la locura de forma tal, que todos aquellos sistemas que gobiernan nuestra sociedad, que son reflejo de la inconsciencia humana, encontraran su fin, porque están fundados en la inconsciencia del EGO.
Tolle nos dice, al igual que lo hicieran muchas otras culturas milenarias, que nuestra vida está dominada por la identificación con nuestra mente. Esto quiere decir que vivimos en un mundo de pensamientos compulsivos que no nos permiten sentir la verdadera magia de la vida ni quiénes somos realmente. Muchos argumentan que la mente no nos domina, sino que es un poderoso aliado para poder entender el mundo. En cierto modo es verdad, pero el problema es que no usamos la mente como una herramienta para problemas cotidianos, sino que hemos dejado que la mente nos absorba completamente, entrando en el mundo de ilusiones de la forma y el tiempo. Creemos que somos nuestra mente.
Es un concepto difícil de entender para la mente, pero en realidad es sumamente sencillo. Puede realizar un sencillo experimento. Cierre sus ojos, y fije su pensamiento en una flor. No cualquier flor. Piense en una flor amarilla. ¿Cuánto tiempo puede sostener ese pensamiento sin que surjan de inmediato otros pensamientos, probablemente inútiles? La mente se ha convertido en un ser propio que produce un ruido incesante que nos impide disfrutar del ahora. Y esto sucede por un hecho que para mí fue una revelación: Estamos atrapados en el tiempo sicológico.
Nuestra mente necesita de la existencia del tiempo para poder sobrevivir. Vivimos constantemente en el pasado, y planificando el futuro, pero rara vez vivimos el ahora, que es en ultimo termino lo único que realmente existe. El pasado ya se fue, y el futuro aun no existe, sólo tenemos el ahora. Sin embargo, vivimos llenos de dolor, culpa, resentimiento y enfermedades, porque negamos obstinadamente el ahora. Nuestra mente se resiste a aceptar que el tiempo es una ilusión porque eso significaría el fin del ego. El fin de nuestra identificación con las formas y las estructuras mentales que conocemos y creemos que nos definen como personas.
Cuando logramos alcanzar un estado donde disolvemos la ilusión del tiempo y vivimos en el ahora, alcanzamos la iluminación. Ese estado de verdadera conciencia es el camino que debemos transitar, como señala Tolle.
Pienso que es inevitable que más personas abandonen el miedo que causa el identificarse con la mente, y alcancen el estado de verdadera iluminación libre del ego, y de las sombras que provoca el falso sentido del tiempo. No es necesario entender todo esto en un nivel intelectual, porque esto rebasa los confines que la mente puede manejar. Como dice Tolle, puedo pasar horas y horas hablando de la miel y su sabor, pero no es hasta que pruebe la miel, cuando las palabras dejan de tener importancia, y puedo comprender el real significado de lo que significa la miel.
Es muy probable que el fin de los tiempos se refiera precisamente a esto. Al fin del tiempo sicológico, y que podamos realmente entrar en conexión con el Ser, del que somos parte. Si accedemos al Poder del Ahora, las profecías de destrucción y muerte tendrán realmente muy poca importancia, porque accederemos a un nivel de conciencia donde estas cosas son sólo un juego de formas.
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