
¿Has pensado alguna vez en todo el dinero extra que tendrías si no hubieras comprado un montón de objetos insignificante que hoy sólo ocupa espacio en tu casa? Probablemente sería una cantidad no despreciable. Pero podemos ir mucho más lejos y pensar en toda la huella que van dejando nuestras compras, la basura que no se recicla, el daño al ecosistema a raíz de compras impulsivas y no necesarias.
Si lo que deseas es sentirte en paz cada vez que te vas a dormir, no tener la tarjeta copada sin saber cómo cubrir la cuota, si te interesan los derechos sociales, el trabajo justo, si te preocupa el ecosistema y su conservación entonces este artículo es para ti. No se trata de que te olvides de cubrir tus necesidades o nunca regalarte uno que otro placer. Se trata de comprar en forma consciente y de aprender a manejar ese deseo compulsivo de salir a comprar “algo”. Aquí te vamos a dejar algunos consejos, lo ideal es que vayas implementándolos de a poco y que no te castigues si fallas alguna vez.




