
El ritmo de la vida actual nos impulsa a restar cada vez más horas a muestro dormir para disponer de más tiempo para el trabajo y para las diversas labores diarias. ¿Pero qué sucede con muestro cuerpo cuando lo exponemos a un déficit de sueño prolongado?
El déficit de sueño puede tener consecuencias negativas para nuestro organismo y cerebro, ya que es fundamental para la vida. Permite el correcto funcionamiento de numerosas actividades fisiológicas y sicológicas de nuestro organismo, como: reparación de los tejidos, el crecimiento, la consolidación de la memoria, el aprendizaje, entre otros.
Según Antonio Vela, director del Laboratorio de Sueño Humano y Cronobiología Aplicada de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, "la privación parcial y crónica de sueño es un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad, diabetes y síndrome metabólico"
Evidentemente el déficit de sueño y la obesidad se encuentran relacionados, ya sea porque a la persona le quedan más horas durante el día para comer y beber, o porque se encuentra demasiado cansada como para realizar ejercicios físicos que le permitan aumentar su gasto energético.
Finalmente y lo más importante hay que cuidar de no caer en el circulo vicioso de trastornos de sueño y obesidad, ya que es muy común en las personas obesas padecer de apneas de sueño, que le impiden conciliar un sueño reparador durante la noche, lo que a su vez conlleva a lo antes mencionado, aumento de apetito y disminución del gasto energético.
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