Nutrición
La importancia de comer menos carnes y productos lácteos (Parte II)

En el artículo anterior nos referimos al informe que emitió la comisión de Desarrollo sustentable (COSUDE), recomendando a la población reducir el consumo de carne, productos lácteos y alimentos procesados. No sólo se adujeron razones de tipo medicas, sino que otras, muy serias, pero que la población en su gran mayoría, no han tomado en cuenta. Hasta ahora.
En los círculos científicos e intelectuales, cada vez se está tomando más en cuenta el tema del desarrollo sustentable, y el tema de la alimentación ha aparecido con fuerza en el tapete. Pienso que las palabras de Albert Einstein resumen a cabalidad la problemática que estamos enfrentando actualmente: Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana".
Hoy, el consumo de carne se está convirtiendo en un producto sumamente costoso para la vida en la tierra. Es similar a lo que sucede con un auto antiguo: Eran muy atractivos, pero tremendamente derrochadores de combustible, y muy contaminantes. Para colocar un ejemplo sencillo, en Estados Unidos cerca del 90% de la producción de cereales se emplea para cebar ganado, destinado casi en su totalidad para el consumo humano. El común de las personas creen que este gasto de cereal resulta barato comparado con poder disfrutar de la carne, pero ahora, a la luz de la evidencia científica, eso no es así. En primer lugar, porque los cereales tienen enormes beneficios para la salud y que ningún otro alimento nos puede entregar. Solo basta ver el caso del Muesli, uno de los alimentos más completos del mundo. En segundo lugar, no es muy práctico que los cereales, que podrían alimentar de sobra a la población mundial se pierdan de forma vergonzosa: Con 16 kilos de cereal, solo se obtiene 1 kilo de carne.
Hoy se sabe que una dieta a base de cereales, verduras y legumbres, pueden alimentar de sobra a la población mundial. Si tan sólo se ocupara la mitad de los terrenos que se destinan para los animales, se podrían producir alimentos vegetales para alimentar a ¡veinte mil millones de personas!
Otra arista que emerge del consumo de carne, en las condiciones en las que se hace actualmente, es la grave degeneración para el medio ambiente. En muchos países, la producción de carne deviene en un serio problema de contaminación de caudales hídricos. Ya lo advirtió el informe de la (COSUDE), el despilfarro de agua que produce la carne para su producción, en algún minuto no va a dar a basto. En investigaciones pasadas, se logro demostrar que para cultivar un kilo de trigo sólo se necesitan 60 litros de agua, mientras que para un kilo de carne, debemos gastar entre 2500 y 6000 litros. Ya en 1973 el New York Post denunció un abuso de proporciones: Un matadero de aves gastaba 400 millones de litros AL DÍA. "La carne es un despilfarro de agua y crea una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Ejerce una enorme presión sobre los recursos del mundo. Una dieta vegetariana es mejor", dijo Lord Stern de Brentford, ex asesor del gobierno británico en la economía del cambio climático.
Esto nos lleva a considerar otra problemática, de la cual hemos oído hablar mucho: la emisión de gases de efecto invernadero. La cría de animales rumiantes, incluyendo bovinos y ovinos, son responsables de un cuarto de las emisiones que emite directamente el hombre. Estas emisiones están principalmente compuestas de gas metano.
"Creo que es importante que la gente piensa sobre lo que están haciendo y que incluye lo que están comiendo" señaló Stern. Lo bueno de todo esto, es que el problema ya se está comenzando a instalar en la sociedad. Es de esperar que esto siga avanzando y no se entorpezca demasiado por intereses económicos involucrados en la industria de la cría de animales.
VerdeAlegria.com
