Carne: ¿Proteínas de Buena Calidad?

libertad, el sueño de la vaca

Los defensores del consumo de carne resaltan que la carne es la mejor fuente de proteínas, esencial para el desarrollo muscular y cerebral, sobretodo en la primera edad de la persona. Probablemente esto fue cierto, en la época en que el comercio no se encontraba tan desarrollado y las personas tenían a su disposición una variedad muy limitada de alimentos.

Aún en economías pequeñas, principalmente de granjas familiares, los animales no eran producidos en forma industrial. Considerando como industrial, la utilización de métodos artificiales y muy poco saludables para disminuir el tiempo de crecimiento, engorda y faenación de los animales, incluyendo lo ya conocido por todos: antibióticos, pesticidas, hacinación y muerte rápida y económica del animal (no precisamente solidaria o exenta de crueldad).

Volviendo a nuestro punto, probablemente la carne como alimento dejo de ser saludable cuando el animal dejo de ser criado en un ambiente natural y respetuoso con la naturaleza misma de este. En épocas de menor globalización, el sacrificio de un animal y consumo de su carne, estaba ligado a circunstancias especiales, principalmente de festejo.

Hoy en día el consumo de carne se ha vuelto un acto cotidiano, favoreciendo la acumulación de grasas de origen animal en nuestros cuerpos. Grasas que son causa de enfermedades tan preocupante como: cáncer, afecciones cardíacas (infarto), obesidad, apendicitis, osteoporosis, artritis, diabetes, etc.

Cuando consumimos carnes no sólo estamos consumiendo proteínas y grasas, también consumimos los antibióticos, pesticidas, preservantes, colorantes, etc., que son agregados a esta. Sumado a lo anterior, existen dos procesos que ayudan a la venta y a la apariencia de la carne, que son muy poco favorables para quien la consumen. El primero es la inyección de salmuera, con esto el productor consigue aumentar el peso y el sabor. Y segundo la utilización de nitrito (compuesto altamente cancerígeno) que ayuda a mantener el color rojizo de la carne, ya que esta entra rápidamente en proceso de putrefacción.

Lo positivo de todo esto, es que la naturaleza nos entrega la posibilidad de consumir proteínas sin tener ninguno de los perjuicios que deja la carne en nuestro organismo, esta posibilidad la ofrecen las legumbres: porotos, lentejas, garbanzos, soya, etc… productos que además de no poseer grasas dañinas, son un importante aporte de fibras que ayudan al cuerpo a liberar toxinas. En nuestro próximo artículo entraremos más en profundidad en este tema, hablando de los alimentos y sus aportes nutricionales, que sorprendentemente resultan más eficientes que los de la carne.

Espero te incentives y abras tu mente a una alimentación más rica y variada, que te permita tener un equilibrio nutricional y de esa forma vivir saludablemente, cuidando éticamente lo que llevas a tu mesa.

"Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana". Albert Einstein

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