
En los últimos veinticinco años, ha habido una resurrección en la definición de la medicina, una resurrección que amplifica la importancia de nuestros hábitos alimenticios y nuestro estilo de vida. La medicina no sólo se define como un tratamiento para las enfermedades, ahora se incorpora la dimensión referida a la prevención de la enfermedad. Eso significaría, por ejemplo, que la risa es una forma de medicina, porque diversas investigaciones han sugerido que estimula el sistema inmunológico. El ejercicio es una buena medicina porque estimula el sistema cardiovascular, tonifica la musculatura, contribuye a la flexibilidad del los músculos y en general, otorga una sensación de bienestar estimulando los impulsores inmunológicos. También lo es expresar una actitud positiva hacia la vida, no sólo porque es buena para uno mismo, sino porque lo es para quienes están a nuestro alrededor. Sin embargo, el medicamento más importante, especialmente para la prevención de las enfermedades, es nuestra dieta ya que con una correcta hidratación, y la suministración de los nutrientes necesarios, podemos mantener un alto grado de bienestar.
Debido a que una dieta óptima puede ser a veces una carga emocional abrumadora para muchas personas, a raíz de su importante relación con creencias y costumbres fuertemente arraigadas es que surge una alternativa que muchos califican como un “Súper Alimento”, la llamada “Semilla CHIA”. Era tan valorada en tiempos antiguos, que incluso fue utilizada como moneda de cambio, ya que ofrece increíbles beneficios tanto nutritivos como medicinales.
La Chía fue utilizada durante siglos como un alimento básico de los indios del suroeste de México. Era consumida durante sus largos viajes, principalmente porque entregaba gran energía y resistencia. Se ha dicho, incluso, que los aztecas subsistieron durante la conquista sólo gracias al consumo de Chía. Esto cobra sentido si pensamos que los indios del suroeste que vivían del comercio de conchas del mar turquesa, debían recorrer desde el Río Colorado hasta California a marcha forzada, resistiendo tan sólo con una cucharada de Chía cada 24 horas.
Además de los obvios beneficios para los diabéticos, esta desaceleración en la conversión de carbohidratos en azúcar ofrece la posibilidad de crear resistencia. Los carbohidratos son el combustible para la energía en nuestros cuerpos. La prolongación de su conversión en azúcar estabiliza los cambios metabólicos, disminuyendo los cambios repentinos de alzas y bajas, creando una mayor duración de su efecto combustible.

