
En esta ocasión qusieramos hablar de estos dos conceptos tan de moda últimamente, principalmente para aclarar algunos mitos que se han tejido en torno a ellos.
Los alimentos orgánicos son aquellos productos que en su cultivo o elaboración hayan seguido la norma orgánica internacional, la cual no permite el uso de conservadores, aditivos ni saborizantes o edulcorantes artificiales, asà como tampoco el uso de fertilizantes y pesticidas quÃmicos, grasas hidrogenadas y uso de hormonas STB en la crianza de animales. Asimismo promueven el uso de prácticas de cultivo y producción tradicional, casi siempre artesanales, el rescate de variedades criollas y el desarrollo sustentable de comunidades y ecosistemas.
Dentro de sus beneficios podemos mencionar: su alto valor nutricional, sabor real y autentico, seguridad para la salud, al no utilizar quÃmicos contribuyen a la no contaminación de las aguas, siguen un todo un circuito natural por lo cual ayudan a conservar la fertilidad de los suelos, promueven la biodiversidad y favorecen la revitalización de la economÃa rural.
La desventaja de los productos orgánicos es que son entre un 20 y un 100% más caros que los productos normales.
Existen mucha confusión en torno al concepto orgánico, por ello es necesario que el producto se encuentre certificado como tal por un organismo reconocido.
Los alimentos transgénicos son considerados por ecologistas y por algunos cientÃficos y polÃticos, como preocupantes y posiblemente dañinos tanto para la salud, el ambiente, la economÃa, socialmente y sobre todo en los temas legales relacionados con las patentes. Ya que producen cambios en el ecosistema y en el perfil nutricional de las personas, los cuales podrÃan dar origen a diversas enfermedades en el hombre, desde alergias hasta toxicidad en el organismo. Es importante tener presente que los estudios no son definitorios en torno al peligro de los alimentos transgénicos, existiendo una gran cantidad que los consideran como no peligrosos.

